miércoles, 30 de septiembre de 2009

ADMINISTRACION EN LA EDAD MODERNA

En el tiempo comprendido entre la Antigüedad y el inicio de la Edad Moderna, la filosofía se dirigió hacia una variedad de preocupaciones que nada tenían que ver con los problemas administrativos.

Sólo a partir de Francis Bacon (1561-1626), filósofo y estadista inglés, considerado el fundador de la lógica moderna, basada en el método experimental e inductivo, vamos a encontrar alguna preocupación práctica por separar, experimentalmente, lo esencial de lo accidental o accesorio. Bacon se anticipó al principio conocido en administración como principio de la prevalencia de lo principal sobre lo accesorio.

No obstante, el mayor exponente de la época fue René Descartes (1596-1650), filósofo, matemático y físico francés, considerado el fundador de la filosofía moderna. Fue el creador de las famosas coordenadas cartesianas y le dio un impulso muy valioso a las matemáticas y a la geometría de la época. En filosofía se hizo célebre por su libro “El discurso del método”, donde describe los principales conceptos de su método filosófico, hoy denominado método cartesiano, cuyos principios son:

1. Principio de la duda metódica o de la certeza: consiste en no aceptar como verdadera cosa alguna, mientras no se sepa con certeza –o sea clara y nítidamente- aquello que es realmente verdadero. Con esta duda metódica se evita el prejuicio y la superficialidad, aceptándose sólo como cierto aquello que sea evidente;

2. Principio del análisis por descomposición: Consiste en dividir y descomponer cada dificultad o problema en tantas partes como sea posible y necesario para su mejor adecuación y solución y resolverlas cada una independientemente;

3. Principio de la síntesis por composición: se fundamenta en el hecho de conducir ordenadamente nuestros pensamientos y nuestro raciocinio, comenzando por los objetivos y asuntos más fáciles y simples de conocer, para encaminarnos gradualmente a los más difíciles;

4. Principio de la enumeración (revisión general) o de la verificación: consiste en hacer, en todo, recuentos, verificaciones y revisiones tan generales, de manera que nos quede la seguridad de que nada se ha omitido o dejado de lado.

Tomas Hobbes (1588-1679) desarrolló una teoría del origen contractualista del Estado, según la cual el hombre primitivo que vivía en estado salvaje, pasó lentamente a la vida social mediante un pacto entre todos. Más aún “el hombre es un lobo para el hombre”, o sea que el hombre primitivo era un ser antisocial por definición, y vivía en guerra permanentemente con sus vecinos. El Estado vendría a ser, por tanto, la resultante inevitable de dicha situación, para imponer el orden y la organización en la vida social, a la manera de un Levitán. El Estado, a medida que crece, presenta las dimensiones de un dinosaurio, amenazando la libertad de todos los individuos.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) desarrolló la teoría del contrato social: el Estado surge de un acuerdo de voluntades. Rousseau imagina una convivencia individualista, en la cual los hombres comparten cordial y pacíficamente, sin fricciones con sus semejantes. Sin embargo, si el hombre es por naturaleza bueno y afable, la vida en sociedad lo corrompe[1].

Karl Marx (1818-1883) y su socio Friedrich Engels (1820-1895) proponen una teoría del origen económico del Estado. El surgimiento del poder político y del Estado no es más que el fruto de la dominación económica del hombre por el hombre. El Estado se convierte en un orden coercitivo, impuesto por una clase social explotadora. En el Manifiesto comunista, afirman que la historia de la humanidad fue siempre la historia de la lucha de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, nobles y siervos, maestros y artesanos, en una palabra; explotadores y explotados, siempre mantuvieron una lucha, a veces oculta, a veces patente. Marx sostiene que todos los fenómenos históricos son el producto de las relaciones económicas entre los hombres. El marxismo fue la primera ideología en preconizar el estudio de las leyes objetivas del desarrollo económico de la sociedad, en oposición a los ideales metafísicos.

Con el surgimiento de la filosofía moderna, la administración deja de recibir contribuciones e influencias de tipo filosófico puesto que el objeto de estudio de la filosofía se aleja enormemente de los problemas organizacionales.

Estudios realizados por grupos de profesores y administradores públicos germanos y austríacos (1550-1760) que concluyeron con la escuela cameralista (coincidieron con el Estado centralizado de Federico Guillermo de Prusia (1713-1740) y de Ma. Teresa de Austria (1740-1789) y se interesaron en asuntos económicos muy vinculados en pensamiento con el mercantilismo británico y con los fisiócratas franceses, que auspiciaban a un Estado rico, pero los cuales proponían reformas; también apoyaron la sistematización de la administración pública.

Como dijo Ludewing en 1727, el cameralismo era una tecnología administrativa sobre aspectos de administración financiera y agrícola.

Johann Vin Justi apunta: La gran administración estatal descansa virtualmente en las mismas reglas que otras administraciones deben observar. En ambas empresas el propósito último es obtener los medios para asegurar lo que se le ha logrado, y usar razonablemente esos bienes poseídos. La administración interna del Estado es de mayor importancia y exclusión que aquella de una persona privada.

La labor de los cameralistas tuvo gran importancia por lo que se logró mejorar los sistemas administrativos, aunque su doctrina tuvo aplicación sólo en Rusia y en Austria.

Carlos Sécondat Montesquieu (1689-1755), con sus teorías del pensamiento administrativo, tuvo gran influencia en la administración pública moderna para la división de los órganos del Estado y en grado menor para la separación funcional de actividades en las empresas privadas.

Montesquieu inspiró su Teoría en las experiencias del Imperio Romano y en la Construcción de Inglaterra. Estableció que el estado tiene tres clases de organismos: Legislativo, Ejecutivo y Judicial (que llama el "poder ejecutivo de las cosas que dependen del derecho civil").

El poder Legislativo es el que hace las Leyes o deroga las existentes, el Ejecutivo tiene la responsabilidad de aplicará y el Judicial castiga los delitos y tiene a su cargo la interpretación de las diferencias entre las personas.

La importancia de separar los órganos del Estado, la sintetiza: La libertad de un ciudadano es la tranquilidad de espíritu que proviene de la confianza que tiene cada uno en su seguridad; para que esta libertad exista es necesario un gobierno tal, que ningún ciudadano pueda temer de otro. Cuando el poder legislativo o el poder Ejecutivo se reúne en la misma persona o en el mismo cuerpo, no hay libertad; falta confianza por el temor de que el monarca o el Senado hagan leyes tiránicas y las ejecutan ellos mismos tiránicamente. No hay libertad si el poder de juzgar no está separado del poder Legislativo se podría disponer arbitrariamente de la libertad y de la vida del ciudadano; si el juez fuera el poder Ejecutivo tendría la fuerza de un opresor. Todo se habría perdido si el mismo hombre o la misma cooperación de próceres o la misma asamblea ejerciera los tres poderes.

Montequieu considero convenientemente que los miembros del poder Judicial fueran transitorios y salidos de lo "más popular" en tanto para los Poderes Legislativo y Ejecutivo podrían ser permanentes "porque no ejercen particularmente contra persona alguna". A pesar de ello lo fundamental de su Teoría de la separación funcional se mantiene actualmente, sin embargo, lo más importante es, no la separación sino la coherencia de sus funciones para que el Estado actúe con unidad.

La teoría funcionalista ha influido también para que en la empresa privada de ciertas características, como las sociedades anónimas, las de responsabilidad limitada etc., haya un cierto deslinde de funciones. Así las determinativas o legislativas, por delegación de la asamblea general de accionistas se conceden a la junta directiva; las ejecutivas aplicativas, o administrativas a la gerencia y las interpretativas o judiciales internas son ejercidas por órganos especiales o en parte por los otros dos ya que en el sector privado no hay esta división relativa de esas funciones como en el sector público.

viernes, 18 de septiembre de 2009

para ver la diferencia de la otrora comunista rusia a la ahora Rusia moderna.

ART. publicado por Miguel Franjul,

Moscú.- Todavía Lenin está en su mausoleo, en una Plaza Roja que ya no es roja. Y todavía, en algunas tiendas adyacentes al emblemático lugar es posible encontrar escudos con la hoz y el martillo adornando los negros gorros de invierno que sólo compran los turistas ansiosos de preservar las reliquias de una era extinguida.

Del andamiaje de símbolos y rigores que constituían la imagen de la Unión Soviética, muy pocos detalles de aquella sociedad que aspiró durante siete décadas a ser paradigma del socialismo, se perciben en la Rusia de hoy, que avanza por caminos distintos.

Los grandes almacenes GUM eran, 37 años atrás, cuando estuve en Moscú, eso mismo; puros almacenes donde consumidores de limitados recursos adquirían las escasas ofertas de novedades en el vestir o hacían filas para comprar panes o productos refrigerados antes de que se agotaran.

Hoy las tiendas están transformadas. Tienen el lujo de las mejores de la Quinta Avenida newyorkina, las grandes avenidas están congestionadas por vehículos de las mejores y más caras marcas occidentales o europeas y del este Asiático y la policromía de los letreros lumínicos borran el antiguo aspecto brumoso que tenía entonces la ciudad.

Uno se da cuenta, en el vestir, que hay diversidad de modas y accesorios caros que antes se consideraban expresiones o reflejos de gustos burgueses o extravagantes que chocaban con la moral o identidad socialista.

Es el fruto del cambio de régimen, que comenzó en 1991 y que da a la transición una velocidad que probablemente pocos imaginaban.

La primera impresión del cambio se siente al llegar al aeropuerto principal de Shemeretevo.

Cuando arribé por primera vez, como parte de una delegación de sindicatos demócrata-cristianos latinoamericanos, invitados al Décimo Quinto Congreso del Consejo Central de los Sindicatos Soviéticos, me llevé una desagradable sorpresa cuando un miliciano, parado en la escotilla del avión, nos despojaba del pasaporte que luego me devolvería al salir de Moscú.

Era, naturalmente, otra época. La de la Guerra Fría, donde tanto la URSS como Estados Unidos y sus naciones “satélites” se vigilaban continuamente, sin pestañar, para no perder la partida del predominio mundial, en la que la presencia de militares o de burócratas grises daba la tónica del estricto control social y político bajo el cual se vivía.

El aeropuerto, hoy, es una estructura moderna, con hermosas y bien acondicionadas salas de espera y de llegada, con tiendas de zona franca de las firmas internacionales más famosas, una diversidad que era imposible mantener en una sociedad donde el Estado era el amo y el rey absoluto.

Ahora Moscú es una ciudad cara en la que el lavado y planchado de un traje de caballeros cuesta el equivalente de 46 dólares; una ciudad cuyos habitantes tienen un ingreso percápita de 14,600 dólares y cuyas oficinas gubernamentales o de grandes empresas privadas cuidan la estética con impresionantes decoraciones, propias de una nación rica.

En Moscú se preservan las históricas edificaciones que impresionan por la calidad y majestuosidad de sus estilos arquitectónicos, como patrimonio de su cultura, no de ningún régimen o sistema político, y el Kremlin, que fue símbolo del poder zarista, primero, y luego soviético, sigue atesorando las riquezas del pasado en sus distintos museos, principalmente el de las joyas, mobiliarios, carruajes y valiosas obras de arte.

Pero coexistiendo con el Moscú viejo, se aprecian modernos rascacielos y edificios de apartamentos y, a poca distancia del centro, los monumentales edificios del centro financiero mundial que se ha estado levantando para reunir en ese distrito a las firmas bursátiles y las grandes empresas que desean aprovechar las riquezas petroleras, y de otro género, de este gigante de la economía mundial.

La transición se ha ocupado de echar a un lado los elementos distintivos del culto a la personalidad del liderazgo soviético o al partido único, aunque se sigan vendiendo a los turistas algunos “recuerdos” de la pasada era.

Eso no quiere decir, sin embargo, que se han borrado todas las huellas del sovietismo. Aún persisten rusos que añoran y creen en el pasado sistema, que incluso lo reivindican, pero las mayorías no desfilan ya, silenciosas ni reverentes, ante el mausoleo de Lenín ni se ven obligados a prescindir de lo que eran los elementos de una moral antípoda, la capitalista, ni compelidos a inscribirse a un solo partido, el de la dictadura del proletariado.

PONIENDO LA MIRADA EN EL FUTURO
La Rusia de hoy focaliza sus líneas de acción económica en el desarrollo de la vivienda, la educación, la sanidad y la agricultura, dejando atrás el modelo militarista que privilegiaba el armamentismo nuclear o convencional o la gran industria. Ahora cultiva relaciones diplomáticas con casi todo el mundo, sin tener cortinas de hierro y sin imponer otras condicionantes.

La delegación oficial dominicana que estuvo en Moscú gestionando acuerdos de cooperacion, de comercio, de turismo y de educación, fue recibida por funcionarios que antes eran figuras importantes del régimen comunista y que hoy se expresan con otros criterios sobre las reales prioridades de la nación, que distan mucho de la ideología o de los fundamentos estatistas y autoritarios de antaño.

No hay dudas de que Rusia ha cambiado políticamente y estéticamente también, pero la transformación más elocuente es la que proyectan aquellos comunistas que cambiaron su cabeza y su mente por otra, que parece funcionarles mejor. Y todo eso sin necesidad de molestar a Lenín en su sueño eterno, en un mausoleo “cerrado por reparación” hasta nuevo aviso.... si lo hubiere.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Economía para los Padres:
Internet para sustituir libros de textos:

La modernidad siempre sustituye o resaga una o varias aplicaciones utilizadas popularmente por la humanidad, podemos mensionar a manera de ejemplo los inventos del ferrocarril, automóvil, los aviones, etc., sustituyeron en gran medida los medios utilizados hasta ese momento haciendo variar aunque no desaparecer las utilidades de los medios de transporte, lo mismo suscede en otras áreas como la comunicación, la construcción, etc.,

Claro está un mayor uso del internte para sustituir parcialmetne los libros de textos en las escuelas debe hacerse con cuidado, especialmente el gobierno tendría primero que crear un servidor donde los estudiantes puedan accesar a la información correcta y sobre todo a una información unificada y pre establecida por las autoridades de educación.

Un hecho que podría realmente complicar la aplicación de una medida de esta naturalez es el hecho de si realmente la población estudiantil dominicana posee computadora y tiene acceso a internet en su gran mayoría, pues creemos que no.

A pesar de este hecho irrefutable creemos que este plan puede acogerse en dos etapas:

PRIMERA ETAPA
Los Colegios Privados

La primera Etapa abarcaría los colegios Privados, ya que la matrícula estuidantil de estos tiene acceso a internet en su mayoría, debemos suponer también que una gran cantidad de los estuidantes de estos centros privados no posee un acceso a internet en su casa, pero estos podrían nutrirse de los centros de internet existentes en el país tanto privados como los centros que ha instalado el INDOTEL.

Otra alternativa que puedría ventilarse sería ofertar dar la opción a los estudiantes en los inicios del programa de usar ambos medios.

Segunda Etapa:
Las Escuelas Públicas

Sin dudas, la etapa más dificil, debido a la precaria situación económica de la gran mayoría de los hogares de estuediantes de Escuelas Públicas, pero la gran inversión que hace el gobierno en los libros de textos que provee a los estudiantes dominicanos, podría invertirlo en la ampliación, a través del INDOTEL, de los centros de Internet, o bibliotecas virtuales dando a los estuidantes la facilidad de entrar a la red.

¿Qué ventajas podría tener la sociedad dominicana de este cambio?

Ofrece la incorporación de páginas educativas para que los alumnos puedan encontrar información a temas que tal vez no se expliquen bien en libros. También para los correos, ya que através de ellos los profesores y alumnos se pueden comunicar cuando no estén presentes los profesores y de ahí impartir sus clases. Como anteriormente se dijo para buscar información más completa y actualizada, ya que el Internet es el medio informativo más importante.

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